Día 222: El día en el que fui a ver al Dynamo
Ayer fuimos al fútbol, jugaba el equipo de Dresde, el Dynamo Dresden contra el equipo más importante del Sarre, el FC Saarbrücken. En otros tiempos el Dynamo era el mejor equipo de la DDR, gano 8 veces la liga, y 7 veces la copa (en aquellos tiempos la copa de la DDR se llamaba FDGB-Poskalsieger, donde FDGB significa Freier Deutscher Gewerkschaftsbund, es decir, la copa de la federación de los sindicatos libres alemanes), llegando a jugar la UEFA (llegó a Semifinales en 1989) y la Copa de Europa (89 partidos), pero después de la reunificación, tuvo problemas financieros y sólo consiguió mantenerse 4 temporadas en la primera Bundesliga y descendió a la regional norte (una especie de 2ª B). Hace dos años que volvieron a subir a 2ª Bundesliga y ahora luchan por salvarse, ya que están en los puestos de descenso. Este equipo, con tanta historia, tiene, según la policía, la afición más peligrosa de Alemania. Y por ello, cuando hay partido, los alemanes, que no escatiman en gastos cuando de seguridad se trata, despliegan un dispositivo de seguridad tremendo, con más de 2.000 policías, carros blindados con mangueras a presión, hospital de campaña, focos, camiones blindados de dispersión y hasta un helicóptero. Y esto en un partido tranquilo, que cuando hay un partido de riesgo la seguridad se multiplica. Un ejemplo: en el partido de riesgo Dynamo Dresden - Hansa Rostock (el derbi de Alemania del Este), había tantos policías que se permitieron hacer un pasillo de seguridad para los hinchas del Rostock entre el estadio y la estación de trenes (hay 2 kilómetros de distancia entre los dos) formado por una fila de policías enormes hombro con hombro y una segunda fila de policías con una distancia de 2 metros entre ellos.
Nosotros llegamos al estadio a la una de la tarde. Estaba literalmente diluviando y poca gente se presentó a la hora. Cogimos las entradas (por ser estudiante valían solo 8 €) y nos fuimos a la residencia de Günstrasse, que está al lado del campo de fútbol, a la habitación de Héctor, a ver la salida de Fernando Alonso en el gran premio de Imola. Después volvimos al estadio, quedaba media hora para que empezase el partido y ya estaban las entradas y los vomitorios llenos de gente, la policía estaba desplegada, la lluvia había desaparecido y nosotros buscábamos a dos amigos japoneses que en teoría estaban entre la masa humana. No lo conseguimos y entramos en el estadio. Las entradas eran para uno de los fondos y había que estar de pie (en el Rudolf-Harbig-Stadion poca gente está sentada). El estadio estaba lleno, sólo había un par de zonas vacías y eran los espacios de seguridad entre la afición del Dynamo y la del Saarbrücken. Limitados por una fila de policías con casco y porra de madera.
El partido empezó y nosotros lo vivimos como unos dresdenianos más, eran un poco malos, pero al final ganaron 2-0. Yo celebré los goles (en alemán: Tor) abrazándome a los hooligans que me rodeaban (toooooooooooooooor!!!!!!) y acabé aprendiéndome y cantando con ellos todas sus canciones (con la misma música que en España pero diciendo Dynamo todo el rato).
Durante el partido hizo un sol de justicia, y yo tenía miedo de quemarme (al ser pelirrojo y con la piel muy blanca) porque no me había dado protección solar. Pero lo bueno es que como los alemanes tienen la piel más blanca que yo me servían de indicadores, ya que podía ver como se iban poniendo rojos como cangrejos y así hacía una estimación del estado de mi piel. No me quemé, supongo que porque tengo la piel acostumbrada al sol de España, mucho más fuerte y dañino.
Luego, entre tanta seguridad, sufrimos una odisea para salir del estadio. Yo tuve que meterme por el parque que hay al lado del estadio (el Grossen Garten) y cruzarlo transversalmente cruzando ríos y terraplenes para buscar algún medio de transporte que no estuviese cortado por el dispositivo de seguridad.
Un dato curioso: Al partido fuimos 7 españoles y la entrada al estadio fue de 20.007 personas, es decir, 20.000 alemanes y nosotros.
Publicado el 24 de abril de 2006