Día 167: El Rosenmontag
El Rosenmontag es el día más importante del carnaval de Colonia. Consiste básicamente en un desfile de carrozas de las diferentes asociaciones participantes. Son carrozas muy decoradas, a menudo escoltadas por caballos, desde las que se tira chocolate y caramelos. Pero lo mejor se cuece alrededor de la cabalgata, entre la gente que está viéndola. Todo el mundo, sin excepción, de los 0 a los 100 años está disfrazado, la inmensa mayoría con disfraces en los que se ven que tienen horas de trabajo detrás (no como el mío: la bata del laboratorio y unos pantalones horteras que encontramos en una tienda por 2,99 €). Además viene gente de todas las ciudades de Renania, algo así como los andaluces ante los carnavales de Cádiz, por eso la cuidad está repleta de gente que quiere pasárselo muy bien.
Nosotros llegamos algo tarde, a la una del medio día. Habíamos salido de Bielefeld tarde porque en las oficinas del coche de alquiler tuvimos algún problemilla (decían que el depósito de gasolina no estaba lleno, y me hicieron ir a la gasolinera a echarle 1 € de gasolina que le faltaba para llenar el deposito (en Sajonia 1 l = 1,35€)) y luego perdimos el tren. Pero luego resultó que tuvimos mucha suerte, porque en el tren en el que montamos había un grupo de “cincuentones” alemanes que nos adoptaron como unos juerguistas más y nos dieron comida y bebida durante todo el viaje (había un par de mujeres que no dejaban de ligar con mi amigo Oscar). También en el mismo tren nos encontramos con otro grupo de españoles, procedente de Dortmund, que se dirigía a la gran fiesta. Por lo que todo el viaje en tren (de 3 horas) fue muy, muy divertido.
En el tren
En el tren
Al llegar a la ciudad del Rin, lo primero que hicimos fue ir a buscar el albergue para dejar las mochilas y las maletas. Luego, directos a la catedral para unirnos al resto de españoles que estaba de fiesta. Luciamos muy bien con nuestros disfraces:
Disfrazados
Disfrazados
Como ya habíamos estado hace dos años en esta fiesta, conocíamos su norma de oro: No hay que ir nunca a comprar la cerveza a un bar o puesto callejero, tan sólo hay que esperar a que venga alguien con una caja de cervezas y te las ofrezca, sale mil veces más barato. Una vez que ya tienes las cervezas, sólo te dejas llevar: Hablas con la gente, haces concursos estúpidos (en los que involucras al mayor número de nacionalidades), y comes muchas Wurst (salchichas).
Con grupo de personas
Con un grupo de personas

Con el rey
Con el Rey
Después llegó la hora de cambiar de sitio: llevaba nevando todo el día y ahora se ponía a llover y hacía mucho frío. En ese momento yo me perdí, dejé a mis amigos que se fuesen a buscar no sé que y me fui con un grupo de alemanes/as a que me enseñasen los sitios de fiesta de la ciudad, porque no sólo tienes que vivir las cosas desde el punto de vista de extranjero-Erasmus sino que también tienes que intentar introducirte en la cultura alemana.
Publicado el 5 de marzo de 2006