Día 137: Rebelión en la granja
Como me paso todo el día estudiando, no tengo nada interesante que contar (ya conté que iba a la biblioteca...). Por lo que hoy voy a poner un texto, es del libro Rebelión en la granja de George Orwell, que explica con una fábula la Revolución Rusa, y la posterior instauración del régimen comunista, aunque también sirve para describir otros procesos a lo largo de la historia (y de la actualidad). El libro cuenta la historia de una granja (La granja Jones), donde los animales no están contentos con el trato que reciben de los hombres, y organizan una revolución, encabezada por los cerdos, para echarlos de ella. Cuando lo consiguen comienzan una nueva vida, con un montón de proyectos, siempre guiados por una serie de mandamientos los cuales son absolutamente inviolables. Pero los cerdos acaparan el poder y empiezan a corromperse, empezando a imitar a los hombres y desobedeciendo los mandamientos.

" Fue más o menos en esa época cuando los cerdos, repentinamente, se mudaron a la casa de la granja y establecieron allí su residencia. De nuevo los animales creyeron recordar que en los primeros tiempos se había aprobado una resolución en contra de tal medida, y de nuevo Squealer hubo de convencerlos de que no era así. Resultaba absolutamente necesario, dijo él, que los cerdos, que eran el cerebro de la granja, dispusieran de un lugar tranquilo para trabajar. También era más apropiado para la dignidad del Líder (porque últimamente había comenzado a referirse a Napoleón con el título de “Líder”) que viviera en una casa en vez de en una simple pocilga. No obstante, algunos animales se molestaron al saber que los cerdos, no solamente comían en la cocina y usaban la sala como lugar de recreo, si no que también dormían en las camas. Boxer lo pasó por alto, como de costumbre, repitiendo “¡Napoleón siempre tiene la razón!”, pero Clover, que creyó recordar una disposición concreta contra las camas, fue hasta el extremo del granero e intentó descifrar los siete mandamientos, que estaban allí escritos. Al ver que sólo podía leer las letras una por una trajo a Muriel.

- Muriel -le dijo-, léeme el cuarto mandamiento. ¿No dice algo al respeto a no dormir nunca en una cama?

Con un poco de dificultad, Muriel lo deletreó.

- Dice: “Ningún animal dormirá en una cama con sábanas

Lo curioso es que Clover no recordaba que el Cuarto Mandamiento mencionara las sábanas; pero como figuraba en la pared, debía de haber sido así. "

Rebelión en la granja
George Orwell
Publicado el 27 de enero de 2006