Día 79: Lost in Dresden
Casi todos los fines de semana alguien te propone un plan para ir de viaje a alguna parte de Alemania. Hace dos fines de semana, por ejemplo, fue Núremberg. Hace un fin de semana fue Praga. Este fin de semana ha sido Fráncfort del Meno. Los viajes de estudiantes Erasmus siempre están bien. Te lo pasas genial. Porque, claro, siempre se va a un lugar que está bastante lejos, por lo que vas todo el largo viaje bromeando y charlando. Cuando llegas al sitio, tampoco tienes mucho tiempo para verlo (has dedicado una gran parte del fin de semana en ir hacia allá, por lo que estás cansado, hace un frío que pela, y encima se hace de noche al instante…) por lo que haces turismo a lo bestia, visitando todo muy rápido, para refugiarte cuanto antes en un bar a disfrutar de una cerveza de la región (todas las ciudades tienen su propia marca…) con los compañeros de viaje. La verdad es que son viajes muy agradables, pero tienen un pequeño inconveniente… ¡Son caros! Bueno, en realidad no son tan caros. Los fines de semana bien planificados suelen costar alrededor de 50€. Lo que es caro es irse todo los fines de semana a algún sitio. Yo, con el viaje a Rostock, ya tuve suficiente viaje para todo el año (2005, se entiende). Y es que no tengo plata. La vida en Alemania es más cara de lo que me imaginaba y todos los meses me gasto más dinero del que había planificado gastarme (calculé que 300 € al mes sería una cantidad suficiente). Por eso ahora estoy en Dresde, sin dinero, y luchando por conseguir un plan para salir un rato esta noche.
Publicado el 26 de noviembre de 2005