Dia 47: ¡Sarao!
José, el de Sevilla, fue el que organizó el cumpleaños de Pepelu (de Jerez) mientras él estaba de viaje. Consiguió las llaves de su casa y la llenó de gente la noche de un viernes de octubre. Yo no sé si pretendía darle una sorpresa, si es así, lo consiguió, pero no exactamente como esperaba. Cuando llegó Pepelu de la estación puso una gran cara de sorpresa, pero no por la fiesta, que se oía a tres manzanas, sino porque su casa estaba llena de gente que no conocía.
Pero Pepelu, a su pesar, sabía que era el anfitrión de la fiesta y se comportó como tal. Se metió en la ducha, se quitó el cansancio y el sudor de encima y salió dispuesto a disfrutar de la fiesta... porque era su fiesta.
Yo, que había llegado a la vez que el homenajeado, durante la fiesta estaba a lo mío, jugando al futbolín o practicando mi incipiente alemán "Mein deutsch ist sehr arm".
Por eso no me enteré de cuando llegaron un puñado de andaluces con sus instrumentos al hombro. Cuando me percaté de la música, ya se habían hecho fuertes en la habitación de Pepelu, que era de grande como un salón. Estaban en un corro y toda la gente a su alrededor cantaba y bailaba. Pepelu tocaba la guitarra (voy a hacer un pequeño inciso: jamás he visto tocar a nadie mejor la guitarra. ¡Increíble!) y sus amigos la caja, los bongos... Aquí os dejo una muesta de la música de aquella noche, que grabó Héctor con su móvil:
Pero no sólo trajeron sus instrumentos. Los músicos andaluces vinieron con cajas y cajas de cerveza Alhambra (¿De dónde las sacarían?) y botellitas de brandy Luis Felipe. En realidad todos llevamos algo para compartir sin que nos dijeran nada. Yo llevé un montón de cervezas y unas patatas fritas (un dato: en este país las patatas están mucho más caras que la cerveza). Así la fiesta continuó hasta las tantas. Al día siguiente le mandé un mensaje a Pepelu para ayudarle a limpiar la casa, pero no me contestó. Supongo que estaría descansando.
En fin, fue una noche muy agradable donde todos lo pasamos genial y nos conocimos un poco mejor. Ya empieza a haber grupo, y me estoy dando cuenta que necesito una bicicleta para moverme por la ciudad, porque por la noche no hay tanta frecuencia de tranvías y tardé casi una hora en volver a casa.
Publicado el 10 de noviembre de 2005