Día 36: Meterse en camisa de once varas
Como me gustan las matemáticas, y creo que en la universidad de Salamanca no he aprendido suficientes, me he “matriculado” en una asignatura de 4º curso de la carrera de matemáticas sobre ecuaciones diferenciales llamado “Análisis III”. Aquí en Dresde, las asignaturas de matemáticas se dan de esta manera: el catedrático-dios da las clases teóricas en un aula magna enorme con el par de centenas de alumnos de la asignatura y luego otros profesores y doctorandos dan las clases prácticas en grupos de 4 estudiantes. Pues el primer día en clase en alemán, mi primera hora, ha sido en uno de esos grupos.
Estábamos en la clase un profesor mayor, con barba blanca corta, camisa de cuadros verdes abierta y gafas colgando de una cadena, tres alemanes y yo. El profesor reparte una hoja con unos ejercicios. La miro. Es una hoja con unas integrales tremendas, llenas de senos, cosenos, combinatoria y exponenciales. Pienso:

 “¡Dios mío! No sólo no entiendo nada de lo que me dice, que además no tengo ni idea de cómo hacer ninguna de estas integrales”.

Hundo la cabeza en el papel con la esperanza de que el profesor no se dirija a mi…

– A ver, el pelirrojo… ¿Cómo se llama usted? – dice el profesor.

Para mis adentros: “mierda”

– Mario…
– Salga a la pizarra a hacer la primera, por favor – supuse que dijo

Entonces miro la integral, miro al profesor, vuelvo a mirar la integral, vuelvo a mirar al profesor, miro a los compañeros… No tengo ni idea de cómo se hace… Me levanto y voy a la pizarra y empiezo a escribirla: Integral… entre “y” y “y cuadrado menos y”… de… abro paréntesis… x sobre 2… Mientras la estoy escribiendo alguien habla al profesor detrás de mí, uno de los alumnos, como no entiendo nada, sigo escribiendo. El profesor me pide que pare:

– Vaya… ¡Que error! Lo siento mucho Mario, estás haciendo una integral de la asignatura de análisis I, y claro… esto es análisis III… Ahora vengo con la hoja de ejercicios correcta.
El profesor me quita la hoja, se la quita al resto de la clase y sale corriendo por el pasillo. Incertidumbre…



¿Me traerá una algo aún más difícil? ¿Salgo corriendo por la puerta, ahora que no está el tío?



Al minuto aparece de nuevo, repartiendo las hojas correctas. Cuando me da la mía, me muero. Es una fórmula el doble de grande, y me pide que haga la trasformada de Fourier de ella. Yo sé lo que es la transformada de Fourier, pero no tengo ni idea de cómo se hace, no sabía ni que se podía hacer... El profesor ve mi cara de pánico y me pregunta:

– ¿Sabes hacer la transformada de Fourier?
– Uff… Pues la verdad es que no me acuerdo.
– Bueno, no te preocupes. Escribe las fórmulas del polinomio y del coeficiente de Fourier
– Ehhh…
– Venga, yo te la dicto.
Los apuntes de la clase
Y después de dictarme las fórmulas, y conseguir yo escribirlas (es difícil cuando te dictan en alemán…). He empezado a hacer la integral y he conseguido hacerla. Lo contento que estaba por haberlo conseguido ha eclipsado el mal rato que he pasado en la pizarra. Esta clase me ha gustado mucho, y el sistema de enseñanza personalizado alemán mucho más. Pero me temo que voy a tener que dejar la asignatura, porque me coincide con las prácticas de laboratorio de química física, que como ya os he contado, han sido las únicas en las que nos han admitido. Me da mucha pena pero así funcionan las cosas en la beca Erasmus: tienes que hacer mil malabares para conseguir un horario razonable con las asignaturas que debes hacer, y que equivalgan a las que te pide el sistema de estudios español. Pero creo que lo estoy consiguiendo y me está quedando un horario bastante chulo. Ahora tengo que buscar tiempo para la actividad deportiva a la que me he apuntado: Remo.
Publicado el 18 de octubre de 2005